martes, 26 de marzo de 2013

Tomb Raider 2013

Ay, que yo no sé qué estaréis haciendo ahora mismo, pero YA TARDÁIS EN PROBAR EL NUEVO TOMB RAIDER 2013. A mí me lo recomendó mi churrings y estoy encantada de haberle hecho caso, a pesar de no ser muy fan de la saga Croft: en el Tomb Raider II me atacaba un tigre nada más empezar y, después de morir 4,058.372 veces, acabé rindiéndome como una cobarde y nunca más lo volví a intentar xD

Pero, como os decía, este es un juegazo como la copa de un pino rizoso: ambientación maravillosa, buena historia y buenos personajes, bso chula, detalles visuales y sonoros espectaculares y jugabilidad a prueba de ovejas. Y no quiero soltar spoilers porque me gustaría que lo descubrierais vosotros mismos, pero de verdad que os lo recomiendo al 100%. Y más si sois fanses de la saga, ya que en esta nueva entrega -que en realidad es la primera- conoceréis los inicios de la etapa aventurera de Lara y comprenderéis por qué pasó de ser una adolescente con el pavo a una asesina letal. Lo de las operaciones de tetas irá después, creo, porque aquí la muchacha no pasa de la 85C.

El sistema de juego es sencillo, intuitivo, no hay grandes complicaciones ni inventarios repletos de cosas inútiles. Todo es muy básico y funcional: armas, mejoras de armas, punto. Y la dificultad va subiendo de forma progresiva para que no nos estresemos demasiado, ideal para mí. Aunque al principio contemos tan sólo con un arco esmirriado que nada más sirve para matar ratas, poco a poco la cosa se va complicando y enriqueciendo con arcos deluxe con flechas de fuego, tirolinas, piolets del mal, trabucos potentorros, etc, además de diferentes especializaciones dependiendo de qué tipo de Lara Croft prefiramos manejar: bien elijamos la rama de supervivencia en plan Jesús Calleja, bien la de asesina remata-sectarios locos a base de pioletazos o bien queramos hacer un híbrido y saber un poco de todo. Quizá echo en falta más puzzles obligatorios y más dificultad en los existentes, (ya que las tumbas a explorar son opcionales y su resolución no afecta al la trama principal) pero es un defecto menor comparado con todos los aciertos y puntos fuertes del juego. 

La historia no se hace muy larga, es más, yo diría que es mucho más corto que los demás Tomb Raider, aunque en realidad hay dos formas de acabarla dependiendo de lo bullitas que seas; puedes ir a piñón avanzando por la línea argumental principal sin reparar en detalles o bien entretenerte en coleccionar tesoros ocultos, zonas de exploración secretas, reliquias y demás misterios repartidos por el extenso mapa del juego antes de continuar. Mapa que, por cierto, es impresionante y cuajadito de detalles increíbles y oscuros, todo al más estilo LOST.

De verdad, hacedme caso y dadle candela. Ya me contaréis y nos picaremos para ver quién consigue antes acabar el juego con el 100% de exploración, que yo lo he terminado al 80% ;)


Ay moza, qué bien te veo hasta sin duchar.


miércoles, 6 de marzo de 2013

Cuando calienta el sol aquí en el Minecraft

Pues por fin me voy enterando de qué va esto del Minecraft y, como la cabra tira pal monte, últimamente he estado trabajando en mi complejo playero tropical:

Si existiese una carrera de Arquitectura en Videojuegos yo creo que ya sería catedrática.


miércoles, 20 de febrero de 2013

Aventuras en la mina I: en busca del diamante perdido

Buenos días, ovejosos jugones. 
Hoy vengo a contaros el por qué nunca seré Indiana Jones ni me haré rica traficando con diamantes.

Todo comenzó hace una semana, en el Minecraft. Para quien no lo sepa, una parte bastante importante del juego consiste en excavar y recorrer minas abandonadas y cuevas profundas en busca de minerales y piedras preciosas con las que construir objetos. De esta forma y picando piedra con tesón podremos encontrar carbón, hierro, oro, lapislázuli, diamantes, esmeraldas, etc, teniendo en cuenta que a mayor valor del mineral encontrado, más difícil será dar con él y más profundo habrá que cavar. 

Pues bien, en Villa Rizos necesitábamos diamantes para construirnos armaduras molonas de color turquesa, (soy muy cuqui y yo no puedo llevar puesta cualquier cosa) así que me puse mi gorro de arqueóloga, me hice con un montón de picos, espadas anti zombises, antorchas y cubos de agua por si acaso tuviese que lidiar con lava ardiente y me dispuse a pasar las siguientes horas bajo tierra. Como las campeonas. No hay miedo. No hay dolor. No hay cansancio.

Además debo decir que antes de partir en busca de aventuras subterráneas ya me había yo leído mil webs del interné donde explicaban los lugares más apropiados para encontrar mineral de diamante, a qué profundidad solían estar y cómo hay que cavar exactamente para farmearlos más eficientemente, con lo que llevaba yo una seguridad en mí misma y una ilusión que ni Braveheart.



Dos horas más tarde estaba ya hasta el rizo de excavar. Había hecho un pasillo subterráneo que podría recorrer Cuenca de lado a lado, tenía ya el inventario lleno de pedruscos y carbón, me estaba quedando sin antorchas y no había encontrado ni un solo diamante. Pero ni uno, eh. 

Hastiada, lo comenté por chat. Dije algo así como "los diamantes no existen, son los padres", tras lo cual algunos compañeros de servidor empezaron a descojonarse y a comentarme, ufanos, todos los diamantes que tenían ellos porque su minga es más grande y sabían excavar mejor que yo.

Aquello, lo reconozco, hirió mi orgullo aventutero y me hizo no rendirme todavía. Sacando fuerzas de la adversidad me apañé unas cuantas antorchas más, liberé lastre en el inventario llenando el suelo de la cueva de porquería y abrí un nuevo pasillo entre las rocas. La Rizos no cesará en su empeño, no señor. Porque yo también soy minera. 



Media hora o así más tarde, cuando ya estaba a punto de desfallecer, lo vi. Un resplandor azulado frente a mi chorla me hizo dar un respingo y abrir los ojos como platos:



Diamonds are La Rizos' best friend


Ahí estaban, ante mí, tres menas de mineral de diamante. Surgidas de la nada, cual aparición celestial, hicieron que mi pico volase hasta ellas y que los recolectase con toda la emoción que soy capaz de sentir. Mi Dorado. Mi Tierra Prometida.

No me pude contener y fui rauda y veloz al chat a restregárselo en la cara a los tontos de antes. "Que sepáis que acabo de encontrar tres diamantes, eh. TRES."

Se hizo el silencio. Yo había ganado.
Y por si mi recién adquirida buena suerte fuese poca, al extraer el último diamante me encontré que, justo detrás, había oro. Y detrás de ese oro, esmeraldas. 

WTF. Había encontrado una cueva mágica o algo así, pensé yo.  
Ilusionadísima, volví a comentarlo en el chat. QUE SEPÁIS TODOS QUE HE ENCONTRADO UNA CUEVA MÁGICA REPLETA DE PIEDRAS PRECIOSAS Y QUE NO OS DIRÉ NUNCA DÓNDE ESTÁ.


Lo peor llegó tres segundos después de darle al intro, cuando recordé que las esmeraldas no se encuentran en la zona donde yo estaba. Cuando me di cuenta de que algo iba mal.


Un privado de una administradora del servidor me sacó de dudas, por si ya me sentía lo suficientemente estúpida:

-"Oye, Bea, que no escribas esas cosas en el chat público, que las piedras las he puesto yo ahí para ti, porque me ha dado pena verte tan desesperada y sin encontrar nada en toda la mañana".





Ahora me llaman "Rizosa, la de la cueva mágica". 

Pues qué queréis que os diga. Prefería La Matavacas.